La caricia de Christine

Christine azotó la costa Cantabrica en Marzo del 2014. Me le encontré en Plentzia, allí donde la ría encuentra el océano; en cuanto le vi, entendí que había que respetar su fuerza; en segundo lugar que había belleza en su fuerza; una belleza que necesitaba tiempos más lentos; una belleza efímera que para exaltarla era necesario entrar en sus ritmos y perderse en ellos.

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